25 Enero, 2016

D i a r i o  d e  M i s  F l o r e s

 

     La sensación de plenitud y felicidad que me invaden cuando meto las manos en la tierra me han revelado un universo único e insustituible que he tardado 44 años en descubrir.  Ahora puedo decir que estoy "en casa", a la que estáis todos invitados.

Lo que empezó hace dos años como un pequeño proyecto en la huerta de mi madre en La Matilla (una casa familiar que tenemos en Guadalajara), se ha expandido a las laderas del río Jarama en San Martín de la Vega, donde contamos con  200m2 de terreno para nuestras flores anuales, plantas aromáticas y  rosales ingleses.

 

Esta nueva andadura en La vega del Jarama nos proporciona cercanía, la ya conocida fertilidad de su tierra y un microclima, factores todos estos que confiamos potencien y mejoren el crecimiento de nuestras apreciadas semillas.  Nuestras ya consideradas bebes verdes.

 

Diciembre, Enero y Febrero son los únicos meses del año en los que no hay casi actividad en el huerto.  Meses donde una  tiene que ejercitar mucho la paciencia ante la  espera y los nervios de que lleguen con éxito las primeras floraciones de la primavera, de las semillas sembradas en Septiembre y Octubre.

 

Por ello y para que podáis entender todo lo que se avecina a partir de Marzo, voy a aprovechar -ahora  que hay tranquilidad en el frente-  para haceros una pequeña introducción de las  flores con las que trabajamos y contaros todo lo que hemos hecho a lo largo del otoño.

A grandes rasgos hay dos familias de flores: las flores vivaces, que una vez plantadas brotan todos los años en primavera / verano y las flores anuales que solo tienen un año de vida y hay que sembrarlas todos  los años.  Dentro del grupo de las anuales están las "hardy" (como las llaman los ingleses)  ó duras, que aguantan  las heladas,  y  las "half hardy" ó semi duras que no sobrevivirían al invierno.

 

Igualmente hay dos épocas del año para la siembra: otoño (Septiembre-Octubre) y primavera (Marzo-Abril) que nos proporcionarán flor desde abril hasta octubre.

La temporada de otoño (septiembre y octubre) que coincide con el último periodo de floración de  las dalias, las reinas del verano, es una época muy activa para nosotras las "granjeras". Acaba el ciclo de la floración veraniega que conlleva la poda y limpieza del huerto.  Las plantas anuales han llegado  a su fin y hay que quitarlas y preparar la tierra para poder sembrar de nuevo una parte ahora (las "hardy") y otra en primavera (las "half hardy"). 

 

Las vivaces, como las peonias y los delphinium, se podan al ras dejando sus tubérculos bajo tierra, cubiertos  con paja para protegerlos de las heladas.  Me gusta pensar que pasan el invierno calentitas y secas, para regresar con fuerza y esplendor en la primavera llenando un año más nuestras vidas de plenitud y felicidad con sus bellísimas flores.

 

 

El caso de las dalias, las niñas de mis ojos,  es un pelín diferente.  Aunque son también plantas vivaces como las peonias, hay que sacarlas de la tierra al final de su ciclo (finales de otoño) para evitar que las heladas dañen sus frágiles tubérculos. Los guardamos cuidadosamente en un lugar seco y fresco para volver a plantarlos en mayo junto con las plantas anuales, cuando el clima lo permite. Son plantas que si las mimas y cuidas como se merecen, te responderán con muchísima generosidad, regalándote una abundante floración ininterrumpida desde  Agosto hasta Noviembre.

 

Aprovechando este paréntesis y antes de que nos veamos arrolladas por los inminentes acontecimientos (porque no vamos a hacer otra cosa que cortar y cortar flores...) dejo mi emoción y mis nervios en barbecho. 

Retomamos en Febrero!!