D i a r i o  d e  L a  V e g a 

 

 6 Julio, 2017

    Últimamente paso la mayor parte de mi tiempo en nuestro huerto de La Vega, sumergida entre las flores, acompañada por mi perra Cósima y el canto de  los pájaros que no cesa desde Marzo.  ¡Vamos, en mi salsa!. 

Un sueño hecho realidad a pesar de todo lo que ha costado ponerlo en marcha. Ya se sabe, los inicios son siempre duros y más en el corazón de Guadalajara, donde el clima es muy extremo y la tierra un pedregal arcilloso.  Prometedor ¿verdad?.  Me gustan los retos y cuando vi este maravilloso terreno perdido en un rincón de la Vega del río UngrÍa, a los pies de Fuentes de la Alcarria, me enamore perdidamente y lo vi claro: el huerto de Flowrs había encontrado su destino y mi proyecto de vida también. Sin prisa pero sin pausa daríamos los pasos adecuados para crear el paraíso que ya anticipaba mi mente.

3000m2 de tierra pedregosa con 45 árboles frutales y un manantial con agua suficiente para la irrigación de todo el terreno.

Hablamos de septiembre 2016.

¡El tiempo apremia!.

Si queríamos obtener flores en primavera, las famosas “hardy annuals” , ¿recordáis?, tendríamos que empezar a plantar en Octubre. Comenzaríamos  poniendo un poco de orden, dividiendo el terreno con caminos asfaltados de gravilla en parcelas idénticas de tamaño destinadas a  la producción de distintos tipos de flores: vivaces, anuales “hardy”, anuales “half hardy”, bulbos etc.

 Imprescindible un invernadero ya que no me fiaba un pelo del invierno.  La Vega tenía fama de alcanzar temperaturas muy bajas de hasta 15 grados bajo cero.

También tendríamos que mejorar la calidad de una tierra muy arcillosa y llena de piedras,  mezclándola  con arena de rio para permeabilizarla y con  tierra de calidad para fertilizarla. No teníamos  tiempo para quitar las piedras. Esta tarea la dejaríamos para la siembra de primavera, junto con la instalación del riego por goteo que sería imprescindible de cara al verano.

 

Pero del verano hablaremos en nuestro siguiente blog.  Solo adelantaros que como podéis ver en las imágenes del inicio, nuestro trabajo de otoño ha dado sus frutos y, a pesar de que todavía hay mucho por hacer, me satisface comprobar que con las atenciones y cuidados adecuados, la Vega es una tierra agradecida y generosa.

 Imágenes: Almudena Carrascal